Nuestra Señora de Guadalupe...

Yo soy la siempre Virgen Santa María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive; del Creador cabe quien está todo; Señor del cielo y de la tierra. Deseo vivamente que se me erija aquí un templo, para en él mostrar y dar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa pues yo soy vuestra piadosa madre; a ti, a todos vosotros juntos los moradores de esta tierra y a los demás amadores míos que me invoquen y en Mí confíen; oír allí sus lamentos, y remediar todas sus miserias, penas y dolores.


Ministerio Pastoral Penitenciario

La persona llamada a este Ministerio tiene que saber que la obra es de Dios y para Dios, y por ello debe tener una mente abierta y desprovista de prejuicios y fanatismos.

Desde el primer instante el Voluntario se va a encontrar con personas desesperanzadas, muchas de ellas abandonadas a su suerte, con sus hogares y sueños destrozados, vidas rotas y fraccionadas en la incertidumbre de los días, meses y años que pasan; en ansiedades, odios, sed de venganza, y desesperados gritos que emergen desde el fondo de sus almas desgarradas.

En su interior, la cárcel es dura, cruel, dolorosa y nauseabunda. De ella se habla mucho como estigma y muy poco con el amor misericordioso de Jesús. Allí, se manifiesta a diario la muerte con todas sus secuelas, y quien entra a realizar misión cristiana debe ir tocado de una especial unción del Espíritu Santo, a fin de ser instrumento de Dios para sanar heridas y lograr "resurrecciones". Rom. 1:16.

En la cárcel la soledad se vierte densa como una masa estática que gravita día y noche sobre la humanidad de los internos que sufren y esperan.

Si a usted le interesaría participar en este ministerio favor de comunicarse a la oficina al
707 837-8962